Mía.

Yo soy así.

Nací con una constitución delgada y con la sonrisa bien ancha. 
Con altura por encima del metro y medio y con los ojos verdes como esmeraldas.

No me considero nada del otro mundo, es más , me considero del típico y frecuente utilizado "montón" pero aún así me quiero.

Aún así pienso que merece la pena conocerme y pararse hablar conmigo. 

Si, ¿Por qué no? 

Te aseguro que soy la persona más perfectamente imperfecta que puedas echarte a la cara, pero puedo hacer de salvavidas una y mil veces al día.

Puedo hacerte reír hasta que te duela la barriga y contarte mil historias para no dormir (por supuesto todas mías).

Puedo estar pensando durante horas que ponerme y cambiar de ropa mil veces antes de salir por la puerta de casa, y puedo ir a Intimissimi y gastarte el dinero en ropa interior.

 O incluso pensar en la siguiente manera de sorprenderte.

Puedo hacer que te sientas bien a kilómetros de mi con un simple mensaje y algún que otro selfie como dice Melendi.

"Colocando los morritos como si fueras un pez"

Y con esto y poco más, ya me conoces. 
Puedo hacer lo que mejor se me da. 
Y es ser yo misma, porque no se ser de otra manera.







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